Zonas Erógenas

A veces, tanto en la masturbación como en las relaciones sexuales con otrxs, nos enfocamos mucho en la genitalidad, dejando de lado el resto de nuestro cuerpo.

Cada unx posee distintas zonas erógenas y distintos niveles de #sensibilidad en cada una de ellas. Lo importante es que, si así lo deseamos, podamos explorarlas y estimularlas como más nos guste 💕 ya que podemos alcanzar niveles altísimos de #excitación sin centrarnos únicamente en la vulva, el pene o el ano 🙌 con consentimiento y consenso, también podemos disfrutar de hacerlo con nuestrx/s compañero/s sexual/es, lo importante es la #comunicación 🧡

¿Qué son las zonas erógenas?

Son aquellas partes del cuerpo que, al estimularlas, nos generan excitación sexual. Las mismas varían según cada persona. A su vez, el nivel de excitación que nos puede generar la estimulación en cada zona erógena también varía en cada cuerpo. Están vinculadas a aquellas partes del cuerpo que poseen mayor cantidad de terminaciones nerviosas y, por ende, mayor sensibilidad.

¿Cuáles son?

En primer lugar, están los genitales. Pero, si bien estos presentan muchísimas terminaciones nerviosas, estas no son las únicas zonas posibles de estimularse. Estimular zonas como el cuello, las orejas, los pezones, la parte interna de los muslos, la zona detrás de las rodillas, los labios, los pies, la pelvis, las costillas o los hombros- entre otras – también puede resultar increíblemente placentero. Es cuestión de innovar y conocer qué nos excita más.

¿Cómo las puedo estimular? Podemos estimular estas zonas a través de masajes, besos, cambios de temperatura, cosquillas o caricias, por citar algunos ejemplos. Para esto, podemos usar tanto nuestro propio cuerpo (manos, labios, lengua, dientes) como elementos (plumas, nipple clamps, fustas, entre otros). Además, podemos ir regulando la intensidad con que estimulamos dichas zonas. “

En conclusión, todes tenemos nuestras propias zonas erógenas a las que, si tenemos ganas, podemos investigar y estimularlas como más nos guste. También podemos preguntarle a nuestre compañere sexual en qué zonas prefiere ser estimulade. No a todes nos gusta lo mismo y la única manera de saber qué gusta y qué no es conversando.