
¿VIRGEN? RESIGNIFICANDO EL CONCEPTO
Hoy venimos a poner en disputa la virginidad para poder dotar de un nuevo significado a un término que tiene distintas asociaciones y valor según las culturas, pero que ha sido la forma de oprimir – de una u otra manera – la sexualidad, especialmente de las feminidades.
Es que, para el occidente judeo – cristiano, la virginidad era un atributo ponderable, venerado, sinónimo de pureza y castidad. En el catolicismo, se lo asocia a la madre de Jesús – la virgen María, valga la redundancia – y significa no haber tenido relaciones sexuales con otra persona. Más específicamente, sugiere que no haya penetración de un pene a una vulva. Dónde se ubican todas las demás prácticas sexuales que salen de la penetración para quienes sostienen esta definición no lo sabemos, pero sí es real que esta palabra está bien instalada en nuestro inconsciente colectivo y tiene consecuencias en nuestro día a día.
Todavía se sugiere “ser virgen” hasta el matrimonio en muchos lugares con duras consecuencias para quienes no lo cumplan, especialmente para las mujeres que hayan caído en la tentación# (es ironía esto, obvio). Ahora bien, como ya nos dijo la @lic.ceciliace la virginidad es un concepto cultural, no biológico. NO es comprobable médicamente, sino que fue ideado como una forma de controlar la sexualidad.
Sin embargo, esto no fue siempre así y hubo una época donde ser virgen no tenía nada que ver con mantener o no relaciones sexuales. Siguiendo a @lu.gaitan en la etapa pre -cristiana, las vírgenes eran mujeres que se pertenecían a sí mismas, es decir, eran aquellas que no estaban entregadas a la vida doméstica y familiar. Las vírgenes eran aquellas que se bastaban a sí mismas, al contrario de la fantasía de la “media naranja” de nuestra época, estas personas se sabían completas, no se entregaban a un hombre y, en este sentido, eran puras y virginales. Ojo, por si no quedó claro, no eran necesariamente castas o célibes, sino que se las consideraba grandes amantes, conocedoras de la sexualidad – que enseñaban a otrxs -, pero también de arte, filosofía, cultura.
Entonces, podemos empezar a dejar de lado el peyorativo que le damos a la palabra virgen, profundamente ligado a las religiones, y empezar a revalorar su significado original de bastarnos, ser suficientes a nosotres mismes. En cualquier caso, de lo que se trata es de sacarle peso y que no se vuelva una palabra de la que seamos prisioneres, para bien o para mal.
